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Ceremonia Cósmica Poca Música

  El anuncio de que tres huracanes se estaban formando en el Golfo de México con las consecuentes lluvias en el centro del país (Y aun la muerte de Nikita Jruschiov), no significo nada para todos los que estaban pensando ir a Avandaro, el Festival de Rock y Ruedas que estaba señalado para los días 11y 12 de septiembre. "No faltes a la onda de Avandaro", se escuchaba regularmente por la radio; "música el sábado en la noche, carreras el domingo en la mañana."

Y si que era una combinación rara, después de todo, la música de rock y las carreras de coches nunca se han caracterizado por tener muchas cosas en común; pero también es cierto que son muy pocas cosas que parecen tener muchas coherencia. Alguien dijo que la idea inicial era de las carreras y que lo del rock fue algo que se les ocurrió mas adelante. Pero como acontecieron los hechos, todos iban en realidad al festival de rock en Avandaro con la excepción, claro de los corredores de autos y sus amigos.
Desde varios días antes, Avandaro era el tema de conversación entre todos los chavos del D. F.; hasta en una estación de radio se comentaba el festival y la expectación que existía, y se daba información acerca de cómo llegar, etc.

El lugar donde se efectuó el festival es un inmenso terreno que los organizadores hicieron talar; se encuentra a varios kilómetros del pueblo de Valle de Bravo, en el camino que conduce a un elegante club de golf su obvio fraccionamiento ubicado en medio de unos bosques que muchos llamaban mágicos, y no sin razón: basta tomar un caballo para llegar a cascadas perdidas y parajes como los de Blanca Nieve o Mambí o cualquier otra película de Disney. Además, Valle de Bravo esta a la orilla de un lago y cuando se presenta la neblina, temprano por la mañana, la imagen es como de alguna tierra perdida en Centroamérica. Este fue el escenario del primer gran festival del rock en México y de hecho, de América Latina.
El viernes por la mañana, la avenida Constituyentes(o sea la salida a la carretera a Toluca, por donde hay que pasar en camino a Valle de Bravo) ya daba señales de movimiento. Cargando bolsas de dormir, guitarras y algunas mantas, los chavos iniciaban la peregrinación. Muchos esperaban pacientes la llegada de algún camión, pero otros la inmensa mayoría caminaban sin un centavo en la bolsa, con la idea fija de que había que llegar de cualquier forma.
Y desde Constituyentes la fila seguía hacia las montañas, pasando por La Marquesa hasta bajar a la ciudad de Toluca. Todos el día y toda la noche del viernes la carretera estuvo invalida por los peregrinos del rock. No había nada que los hiciera desistir. Adelante de Toluca, ya en camino a Valle de Bravo, la lluvia se hacia sentir ininterrumpidamente, pero la fila ni se alteraba. En ocasiones, cien metros seguidos de carretera estaban cubiertos de peregrinos que ocasionalmente volteaban hacia los carros, a ver si caía un aventón. Y así hasta el sitio del festival.
Ya desde le jueves por la noche habían llegado los primeros viajeros. Y algunos grupos tocaron sobre el escenario esa misma noche. Sin embargo, fue el viernes cuando la invasión de dejo venir en forma. En la noche ya estaban ocupados mas de cien metros de terreno junto al escenario: tiendas de campaña, bolsas de dormir o solo unas ramas. El escenario era impresionante: varios metros sobre el suelo una estructura tubular, pero con gran defecto de estar descubierta, algo que después daría mucho de que preocuparse a los organizadores.
Toda la noche del viernes continuo el lento arribo. Se había anunciado que para el amanecer un grupo de teatro que estaba preparando Tommy ( la opera de Pete Townsend de los Who) la iba a representar, pero nadie estaba muy seguro porque faltaba un actor: Tommy. Sin embargo, después de varias horas de dar vueltas y de acomodar el equipo que ya se encontraba sobre el escenario( existían además tres torres de cada lado) Tommy comenzó con un sustituto, y duro hasta poco antes del amanecer. Y a pesar de las dificultades técnicas, todos con un espíritu de entrega y comunicación tal que las fallas pasaron desapercibidas.
Quizá aquí comenzó a formarse lo que iba a ser la "onda de Avandaro", un verdadero espíritu de hermandad y de "ya lo logramos", que floto en el aire hasta el ultimo momento. Era muy claro que los chavos (todos de veinte años para abajo) habían oído tanto del festival de Woodstock y otros y visto las fotografías, que ya necesitaban vivirlo. Leer los periódicos ya no era suficiente. Teníamos que inventar nuestra propia reunión tribal. Y lo logramos.
* * *
Frente al escenario el terreno ascendía lentamente hasta terminar en bosque; y hacia atrás, muy lejos, un valle cubierto de nubes (estaba amaneciendo, y el campamento parecía una colonia de hormigas, todos trabajando) Algunos acomodaban sus tiendas, otros recogían ramas, el sol brillaba y las vibraciones eran suficientes para elevarse. Al principio había una cierta inseguridad provocada por los policías que circulaban por el lugar, pero no duro mucho. Se hizo claro que no estaban ahí para molestar sino para ayudar. Los policías del Estado de México, con su rifle colgado del hombro, parecían estarla pasando tan bien como todos los chavos, y en ningún momento hubo problemas. Cuando todos lo quieren, las cosas salen bien. También había soldados pero nadie los vio porque estaban a buena distancia del lugar de la música; no se movían y evitaron cualquier paranoia que su presencia pudiera haber generado.
En este estado de cosas la escena era prácticamente irreal. Ya estaba entrada la mañana y los preparativos seguían sobre el escenario y debajo de el. Del lado derecho, atravesado un pequeño tramo de bosque y bajando la ladera de la montaña, se llegaba a uno de los extremos del campo de golf por donde pasaba un pequeño riachuelo, y hasta aquí la línea de caminantes. Algunos nadaban, con o sin ropa, mientras otros se tiraban bajo el sol. Y por allá, entre la maleza, sonaba una flauta.
Y seguían llegando. El lugar donde se cobraba y recogían los boletos se encontraba a considerable distancia del terreno del festival, y se mantuvo un control eficaz considerando la magnitud del festival. A estas alturas habían llegado unos cuarenta mil, pero la línea seguía ininterrumpidamente. A muchos no les alcanzaba el dinero, o no tenían nada, y se les dejaba pasar con lo que trajesen, o gratis. Entrada la tarde ya eran alrededor de sesenta mil, y comenzó algo de música después de horas de problemas con el equipo. Fallo el intento de escuchar música grabada, de modo que había que esperar a los grupos. El anunciador ya daba indicaciones generales y se pasaron algunos recados como ocurre en todos los festivales grandes, pero algo de falta de previsión ocasiono una situación que mas adelante casi deja fuera de circulación ( por tensión nerviosa) a algunos de los organizadores. El espacio inmediato al escenario no había sido adecuadamente bardado y protegido de antemano para evitar que se amontonaran los chavos, y ya era tarde. Además, las estructuras tubulares del mismo escenario y de las torres representaban para muchos un lugar ideal para pasar la noche, y no perdieron tiempo. Por si, fuera poco, los cables de alta tensión pasaban a unos metros por delante de la plataforma y ya no había manera de cambiarlos. En medio de repetidos mensajes que instaban a despejar el área y a bajar a los hombres moscas de las torres, comenzó algo de música. Palomas, y el ambiente comenzó a subir. Mas o menos en este momento la compañía de discos Colombia se encargo de hacer el ridículo con un helicóptero. Durante casi media hora el mosquito de acero dio vueltas y vueltas sobre la gente y el bosque, tirando hojas de papel que decían algo como: "la Ofensiva Pop 71 de CBS esta presente en Avandaro con los Tequila". Después de un rato, todos chiflaban bajo la experta dirección del anunciados en el escenario, pero no servia de nada: el helicóptero seguía llenando de papeles el bosque.
Y allí estaba también Coca-Cola para hacer su acostumbrado buen negocio; y algo que resultaba bastante inexplicable es que se vendía cerveza. El vender cerveza no fue una medida de toda astuta (aunque tal vez si remunerativa) : el alcohol por un lado en estómagos vacíos y las latas por el otro. Pero tal vez era mucho pedir.
Entre los corredores de autos ya circulaba el rumor de que se suspendería la carrera; estaban de acuerdo en que seria suicida hacer una carrera en medio de tanta gente, sobre todo cuando había varios que ya no sabían muy bien donde estaban a consecuencias de las mezclas que se agitaban en sus estómagos. Algunos nos habían traído botellas de licor; pero peor que eso eran los que se habían acelerado con anfetaminas. Las mezclas raras produjeron pasoneados que intentaban subir al escenario a toda costa o que querían entrar a la tienda destinada a los músicos;. A veces no podían ni caminar. Y la mota circulo libremente.
Oscureció, y el festival empezó "oficialmente" Inmensos reflectores bañaban de luz el escenario, que desde atrás ---a un medio kilómetro--- parecía un enorme espejo brillante y deslumbrador. La luz fuerte era para las cámaras de televisión que estaban grabando todo en video tape; también se estaba filmando, aunque no se sabe nada de ninguna película oficial. El lugar estaba inundado de fotógrafos.
Después de intentar inútilmente de bajar a los paracaidistas de las torres, se dejo oír la música. Aun cuando tenia suficiente alcance como para que todos escucharan, el equipo de sonido no era lo que requiere un concierto al aire libre de este tamaño. La voz se distorsionaba con frecuencia y el balance, para variar, fallaba la mayor parte del tiempo. La música toda de grupos mexicanos, fue bastante mediocre en promedio. La mayoría de los grupos locales que suenan bastante parejo y no logran todavía identificarse como grupos con sonido propio. Dos de los grupos anunciados mas conocidos no se presentaron: el brujo Batiz y Love Army. Lastima. Pero si hubo momentos buenos y, por otro lado, la música en si fue realidad secundaria, ya que lo importante para todos era el hecho de estar allí reunidos, conviviendo; para la música habría tiempo. En otras palabras, era mas importante la energía y emoción que podía desplazar un grupo, que la calidad de música, y hubo muchos puntos altos. Uno de los primeros llego con los Dug Dugs, que lograron mover la gente y tocaron bien; de ahí en adelante todos pacientemente esperaban hasta treinta minutos para que apareciese el siguiente grupo, mientras los anunciadores seguían tratando de bajar de las estructuras tubulares a los acróbatas, sin mejores resultados que en las ocasiones anteriores. En la parte mas cercana al escenario, la cosa se puso bastante gruesa en varias ocasiones: estaban todos tan apretados que no podía ni moverse, y la única forma de sacarlos fue por los aires, de mano en mano hasta llegar a la orilla. Los anunciadores dirigían cada operación desde arriba de manera muy eficaz. Uno de los desmayados era una muchacha, y para cuando llego al borde había perdido casi toda la ropa; aquí el anunciador decía, visiblemente sacando de onda: "!No seas gandalla, chavo y agarra la onda!" Otro chavo se cayo de una de las torres y se rompió el cuello, y hubo otra que no pudo consigo mismo y creyó que, podía volar para salir del escenario, con el consecuente aterrizaje forzoso. Pero a pesar de todo, y de la angustia por la que pasaron los que estaban a cargo de las cosas en el escenario (lo mismo ocurrió en Woodstock con algunos de los organizadores; todo el tiempo tenían miedo de que se cayesen el escenario o las torres), todo muy bien teniendo en cuenta la cantidad de gente que a estas alturas ya rebasaba los cien mil y que, por lo demás, seguía aumentando. Según uno de los organizadores, el reporte oficial de bajas era de dos muertos, ninguno de ellos en el área del festival; uno atropellado en la carretera y otro ahogado en el río; y 150 heridas menores incluyendo caídas, algunos golpes y pasones. Si consideramos que en Woodstock se juntaron 450, gruesos).
La mejor banda de la noche resulto ser Peace & Love. Lograron un set bien integrado, trabajaron juntos a todo lo largo de su actuación y desplegaron profecionalismo. No estaban bromeando y tenían a la gente en la palma de la mano. En un par de ocasiones jalaron a muchos a cantar en coro; a la mitad de una canción cantaban: paz.... amor.... paz.... y subieron a todos. El baterista hizo un solo al final del cual tiro las baquetas al publico y rápidamente se agarro otras para continuar con los demás. En ningún momento bajo la tensión que habían logrado y tocando buena música.
Detrás del escenario se alzaba la tienda destinada a los músicos, para que durmiesen antes y después de tocar, pero la gente que circulaba por la tienda solo eran músicos en un cincuenta por ciento, ya que los colados estaban a la orden del día. Varias veces fueron sacados los foráneos, pero al poco rato aparecían otros. Lo mismo paso con el afán de subir al escenario: durante horas traban de trepar todos y hacían difícil la ascensión del equipo de algunos conjuntos que estaban por tocar.
Además de los policías del Estado de México, estaban ayudando algunos agentes del servicio secreto junto con la policía del Estado, y todo el trabajo de mantener el orden se llevo a cabo en completa armonía, sin problemas. Mientras tanto, del otro lado, medio kilómetro mas allá del escenario, todo estaba tranquilo. Atrás de los primeros cien metros el grupo no era tan compacto y solo la música interrumpía la noche en el bosque. Los de atrás prácticamente no aplaudían, tan solo estaban allí, viviendo el momento.
Alrededor de las dos de la mañana empezó a llover y no se detuvo hasta antes del amanecer; no una lluvia fuerte, sino mas bien leve pero constante. También hubo un corto circuito y la luz se fue por un buen rato, ocasionando que en el camerino del grupo Bandido, de Guadalajara, al prepararse para subir al escenario, tuviera que buscar los instrumentos con cerrillos entre el mar de bolsas de dormir y cuerpos exhaustos: "la gua-gua, falta la gua-gua!" ( refiriéndose al pedal Wah - Wah de la guitarra. Y sobre la plataforma los Yaqui esperaron a que regresara la luz mientras el baterista mantenía a todos en caliente marcando diferentes ritmos; después intervinieron el bajo, el órgano y por fin la guitarra. Sonido de nuevo! Poco después se volvieron a encender los reflectores de televisión y fueron recibidos con una fuerte ovación. Aquí estamos otra vez.
Desde el escenario, el anunciador hablaba con todos mientras subía el siguiente grupo. ¡Quien sabe como se las arreglaba para mostrar un admirable sentido del humor a estas alturas! Pero mantenía el ambiente gritando: "ahora el grupo que gano el festival a naranjazo!" Estaba tocando la Tienta Blanca cuando aparecieron los primeros tonos de azul del día iba llegando. El sol salio cuando tocaba El Amor, que por cierto proporciono otros de los buenos puntos musicales. Después siguió Three Souls In My Mind el ultimo grupo en tocar. Fue un buen final, porque ya era totalmente de día y su música no esta en la linea de las mayoria de las bandas mexicanas ( son un grupo de rock, no una banda); un agradable cambio refrescante. Tocaron algunas piezas originales y otras de los Rolling Stones a quienes aparentemente se dirigen en busca de imagen. Antes de tocar"street figthing man de los Stones, la presentaron así: "en este festival se ha hablado mucho de paz y amor y esas cosas son muy buena onda, pero no es rock, y para demostrar que nos importa cosas como el 10 de Junio vamos a tocar una canción de los Stones que se llama "Street Fighting Man"".

Finalizo Three Souls in My Mind y ya no se escucho nada por las bocinas. Había terminado. No hubo despedida, discursos ni nada. Simplemente había terminado.

Que las carreras se suspendían ya era un hecho. Así se inicio el lento éxodo. El transito de automóviles fue canalizado por un camino de tierra que subía por la montaña y que tenia increíbles vistas del lago y el pueblo de Valle de Bravo. Pero el avance era lento, 10 o 20 metros cada quince minutos, mientras por el otro camino, silenciosamente se retiraban los caminantes. La entrada al pueblo era una especie de mezcla entre lo que podría ser un ejercito de ocupación o alguna especie de desfile. Los habitantes del pueblo miraban asombrados la lenta procesión de carros y melenas y en la plaza varios se acostaban bajo árboles o en los portales para descansar un rato. Del otro lado, un camión de soldados que miraban con cierta ingenuidad y sorpresa a los peregrinos. Algunos negocios estaban cerrados, pero la señora que vendía tacos en la plaza no se daba abasto, no todos los días son así. De la comida que se había vendido en el festival, unas bolsas con pan y algunas otras chivas, los que sobro fue repartido entre los hambrientos viajeros mientras la salida de Valle de Bravo parecía emigración masiva. En la bifurcación de los dos caminos que llevan a la carretera Morelia-Toluca, muchos chavos se amontonaban pidiendo aventón y poco después los policías se dedicaron a pedir a los autos que llevan lugares vacíos que aceptaran a alguien mas; algunos lo hicieron otros no. Mas adelante, los grupos de chavos atravesaban grandes troncos sobre la carretera, sobre todo cuando se acercaban camiones, con la esperanza de que los pudiesen llevar, y en un par de ocasiones apedrearon a algunos carros que por miedo, en lugar de disminuir la velocidad aceleraron al verlos.

Todo el domingo continuo el lento camino de los autos y todavía el lunes habían caminantes sobre la carretera de regreso a casa, ya sea Toluca, el D.F., Cuernavaca o alguno de los otros puntos de los cuales habían partido. Mientras tanto, el mismo domingo a las ocho de la noche comenzó la limpieza de las pilas de basura que habían dejado atrás el festival.

Esa fue la onda de Avandaro. Desde hacia tiempo existía una vibración, y todos iban con la idea de coexistencia, con el modelo de Woodstock, con la idea de estar con los hermanos; nada de violencia, todo lo contrario: comprensión y buena vibraciones. Y tal vez venga el caso algo que dijo el New York Times en un editorial sobre el legendario festival de Woostock, en el estado de Nueva York: "... la reunión fue esencialmente un fenómeno de inocencia... vinieron, parece ser, a disfrutar de su propia sociedad, a vivir en un estilo de vida que constituye su propia declaración de independencia..."